viernes, 18 de enero de 2013

El "osteoma osteoide" no es un tumor: es una fractura. Investigación.

En lugar de un tumor es una fractura  
Publicado en Faro de Vigo (15/01/2013).
 
Dr. Pedro M. Larrauri Puebla    (Traumatólogo y cirujano ortopédico. Hospital Perpetuo Socorro.)
Un traumatólogo vigués descubre que lo que se creía que era un tumor que aparece en los huesos, es una fractura con forma esférica. Este médico, Pedro Larrauri Puebla, ha publicado su teoría, pero encuentra resistencia a aceptarla en la comunidad científica.


 
“Sigue ocurriendo que los médicos creen que ya está todo descubierto y les cuesta aceptar algunos avances de la ciencia. Eso le ocurrió a Santiago Ramón y Cajal, que se desesperaba cuando a principios del siglo XX trataba de convencer a sus colegas de que era imposible que la estructura del cerebro fuera simplemente una red de fibras entrelazadas, tal como defendía el italiano Golgi y como creían en aquella época todos los científicos. Al final se impuso la realidad que había descubierto Cajal y se hizo indiscutible la existencia de las neuronas y la teoría de las interconexiones, base de toda la neurociencia moderna. Curiosamente Cajal recibió en 1906 el Premio Nobel de medicina compartido con Golgi, quien seguía diciendo que Cajal estaba equivocado”, relata.
A otro nivel, y sin que se espere de su descubrimiento repercusiones tan importantes como las del caso citado, le está pasando lo mismo a este traumatólogo vigués. Ha dedicado mucho tiempo a investigar una patología muy concreta del aparato locomotor, el osteoma osteoide, y ha llegado a la conclusión de que los médicos y los libros de medicina están equivocados.

“Todos los médicos hemos estudiado en las Facultades de Medicina que hay un tipo especial de tumor que aparece en los huesos, que causa bastante dolor y que se ve en las radiografías como un círculo descalcificado que es rodeado por hueso muy denso. El patólogo americano Jaffe lo describió en 1917 y lo llamó “osteoma osteoide”. No es muy frecuente, pero estadísticamente en el área sanitaria de Vigo se puede estimar que se diagnosticarán 5 ó 6 nuevos osteomas osteoides cada año. Es un tumor benigno conocido sobre todo por los traumatólogos, que una vez que se encuentra se suele operar y habitualmente se cura”, explica Pedro Larrauri.
–¿Qué le hizo sospechar que el osteoma osteoide no es un tumor? Ya estaban descritas muchas peculiaridades poco explicables de los osteomas osteoides, como el hecho de que nunca crecieran más de centímetro y medio de tamaño y que a veces desaparecieran con el tiempo, o que aparecieran en algunas localizaciones específicas, sobre todo en el esqueleto de las extremidades inferiores y en jóvenes varones. El año 1995 operé a un niño de 8 años que tenía un osteoma osteoide en la pierna derecha. Se curó, pero un año después vino con otro osteoma osteoide en la pierna izquierda. Ese día decidí que tenía que averiguar cómo era posible eso.
–¿Le ha llevado mucho tiempo su investigación? Me dediqué a estudiar todos los trabajos sobre osteomas osteoides publicadas en el mundo. Le robé muchas horas al sueño y tardé muchos años en conformar la nueva teoría. Hace 2 años expuse mi teoría en un congreso internacional, publiqué un libro y abrí la página web donde expongo mi trabajo. Pero todo ese esfuerzo me han servido para entender mucho mejor al hueso, entendido como un tejido vivo: su capacidad de remodelación y de reacción a los estímulos y ahora puedo aplicar mis estudios a otras muchas enfermedades, como la osteoporosis, las fracturas y los tumores óseos.
–Al final ha concluido que el osteoma osteoide no es un tumor, sino una fractura ¿cómo es posible eso? Hay un tipo de fracturas que no se producen por un golpe agudo, sino por microtraumatismos o esfuerzos repetidos que concentran su máxima energía en un punto concreto de un hueso, donde se va formando una grieta. Si el organismo, el tejido óseo, no tiene tiempo de ir reparando esa grieta y el paciente sigue realizando los entrenamientos o actividades físicas causales, la grieta aumenta y se llega a producir lo que se llama una fractura de estrés mecánico. Ese tipo de lesión es muy común en deportistas. Pues bien, si la acumulación de fuerzas incide en el mismo sitio de un hueso, en el mismo punto, la grieta aumenta no como una fractura, en un plano del espacio, que es lo más habitual, sino como una burbuja que se va hinchando y entonces los osteoblastos (que son las células óseas que se encargan de curar las fracturas) interpretan, por decirlo así, que tienen que curar esa fractura y empiezan a producir osteoide (que es el precursor no calcificado del hueso) hacia el centro de la esfera, concéntricamente, y forman lo que he comparado con una melé de rugby donde todos los deportistas están entrelazados en un círculo y empujan para adentro tratando de avanzar. Los osteoblastos de un osteoma osteoide hacen lo mismo, todos empujan hacia el centro, pero no consiguen avanzar sino que se cronifican, produciendo dolor.
–¿Hay un perfil de paciente? - Suelen ser jóvenes y deportistas, a veces con antecedentes de traumatismos, que empiezan a tener dolor en un hueso concreto, que es más intenso por las noches. Van al médico y con frecuencia no se les hace mucho caso. A veces en las radiografías no se ve nada, porque la lesión es muy pequeña. Hay enfermos que han estado 15 años sufriendo el dolor de un osteoma osteoide y no le encontraban nada, le decían que eran imaginaciones suyas y en algunos casos fueron remitidos al psiquiatra. Al final se suele encontrar el osteoma osteoide en nuevas radiografías o haciendo un TAC. Entonces el traumatólogo le dice que tiene un tumor y que hay que operarlo. Se extirpa o se quema con radiofrecuencia y se cura.
–¿Y qué aporta su teoría al manejo de los osteomas osteoides? No modifica las líneas actuales de tratamiento, pero al comprender mejor el verdadero origen de la lesión, que no es neoplásica sino traumática, ya no se le debe decir al paciente y a sus padres (porque muchas veces son niños) que tiene un tumor, que es lo que se ha hecho hasta ahora, porque realmente no es un tumor. Eso ya resta mucha angustia a la familia, pues aunque se les diga que es un tumor benigno siempre entra la duda y el miedo. Además, la nueva teoría que he desarrollado apoya el tratamiento conservador, no operar, pues algunos caso se manejan bien con un antiinflamatorio y esperando, y con el tiempo desaparecen. También se abre una nueva técnica quirúrgica que consiste en abrir la esfera del osteoma osteoide, sin tener que extirparlo completamente, y con eso se consigue que el propio hueso complete la remodelación de esa fractura de estrés esférica.
–¿Ha tenido mucha repercusión su trabajo? Cada vez son más las consultas que recibo a través de mi web y algunos pacientes han venido a Vigo a consultarme su caso. Estoy a punto de terminar la edición de la versión en inglés, que pienso será fundamental para facilitar la difusión de mis ideas. Sin embargo, siento que todavía no ha empezado a referenciarse mi trabajo en la bibliografía mundial. Pero estoy seguro de que mi teoría será aceptada, y con el tiempo la descripción del osteoma osteoide tendrá que modificarse en los libros de patología ymedicina, para decir que no es un tumor sino una peculiar fractura esférica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario