Una operaria de una fabrica sufrió una caída al tener que salir a oscuras y a toda prisa de la nave en la que estaba trabajando cuando se produjo el apagón eléctrico general en toda España del día 28 de abril.
Al caer se produjo una fractura en la mano, en el dedo pulgar.
La fractura necesitó ser operada, realizándose una reducción abierta (colocando el fragmento fracturado en su lugar) y una osteosíntesis (fijando la fractura a la falange con una aguja de Kirschner). Tardó tres meses en curarse.
Queda claro que si no se hubiese producido ese apagón, la paciente no hubiera sufrido esa fractura.