domingo, 8 de septiembre de 2013

Apuntes de Anatomía y Fisiología (1/3): Aparato Locomotor, cráneo, raquis, tórax.

Apuntes de Anatomía y Fisiología: Aparato Locomotor. (1/3).
Profesor: Pedro Larrauri / C.E.Povisa - U.deVigo. (Ed. sept 2013)

Tema 1. Introducción, planos anatómicos.
El aparato locomotor sirve de armazón estructural o soporte del cuerpo, y permite el movimiento que posibilita la autonomía del ser vivo. Está constituido por huesos, unidos por articulaciones y ligamentos, y que se mueven por la acción de los músculos, controlados por el sistema nervioso.
           Posición anatómica: posición de referencia aceptada por convenio: cuerpo humano en posición erecta (de pie), con los brazos a cada lado del cuerpo y las palmas de las manos (y la cabeza) orientadas hacia delante. Los pies ligeramente abiertos (delimitando el triángulo de sustentación). Se usa para describir las partes y regiones corporales.
Simetría: el cuerpo humano, externamente es simétrico, tiene 2 lados, derecho e izquierdo, imágenes especulares, siendo la división el plano sagital medio. Términos ipsilateral (homolateral) y contralateral: se usan para relacionar 2 partes del cuerpo, para localizarlos en el mismo lado o en el contrario.
Cavidades del cuerpo: el cuerpo no es macizo, tiene órganos internos. Se distinguen la cavidad abdómino-pélvica, separada por el diafragma de la cavidad torácica (que a su vez tiene las 2 cavidades pleurales a los lados del espacio mediastínico); en la cabeza hay varias cavidades, la principal la cavidad craneal (que se comunica por el raquis con la cavidad espinal).
Planos de referencia anatómicos:
- Plano frontal: plano longitudinal vertical que va de lado a lado y divide al cuerpo en anterior o ventral y posterior o dorsal. También se llama coronal. (Véase después la sutura coronal, entre el hueso frontal y los parietales). Las referencias ventral y dorsal tienen la ventaja de ser válidas independientemente de la posición que adopte el cuerpo. También se pueden usar en otros animales (p.ej. dorso del caballo)
- Plano sagital: plano longitudinal vertical que va de delante atrás y divide al cuerpo o a cualquiera de sus partes en lados derecho e izquierdo. (Véase después la sutura interparietal o sagital) Las referencias interno o medial y externo o lateral son en cuanto que una estructura anatómica esté más cerca o más lejos del plano sagital medio (que es el que divide al cuerpo en dos lados simétricos externamente). Se dice plano parasagital a un plano paralelo al sagital pero que no es el medio. Los términos radial y cubital: en posición anatómica, en el antebrazo, son sinónimos de externo e interno.
- Plano transversal u horizontal: en posición anatómica, plano paralelo al suelo. Divide al cuerpo en porciones superior e inferior. También se suele llamar plano axial. Se usan los términos craneal o superior (hacia la cabeza) y caudal o inferior (hacia los pies; caudal del latín cauda, cola). Los términos proximal y distal se usan en descripciones anatómicas para indicar cercanía o alejamiento del origen de la extremidad o del órgano o aparato (p.ej. en la ES, el hombro es proximal al codo; en el tubo digestivo, el estómago es distal al esófago).
Otros términos: superficial y profundo, en relación con la proximidad a la superficie de la piel o del hueso u órgano del que se habla.
En anatomía del esqueleto se suele considerar una división especial entre dos partes del cuerpo: esqueleto axial (cabeza, cuello y tronco) y esqueleto apendicular (apéndices o extremidades superiores e inferiores).
Regiones del cuerpo: cabeza (con cráneo y cara); cuello; tronco (con tórax, espalda, abdomen, pelvis y región lumbar); extremidad superior (hombro, axila, brazo, codo, antebrazo, muñeca y mano); y extremidad inferior (cadera, ingle, muslo, rodilla, pierna, tobillo, pie). (Las subdivisiones son múltiples).
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Tema 2: El esqueleto.
El esqueleto está formado por huesos y cartílagos; los huesos se unen entre sí en las articulaciones, por medio de los ligamentos. El número de huesos del adulto es de 206 (variable, sin contar los sesamoideos inconstantes y los huesos supernumerarios). El esqueleto tiene una función estructural y otra metabólica (sobre todo en los niños: función hematopoyética, regulación u homeostasis del metabolismo mineral, sobre todo calcio-fósforo).
            La función estructural consiste en mantener la forma del cuerpo, proteger los tejidos blandos y órganos internos, albergar la médula ósea y transmitir las fuerzas de contracción muscular, posibilitando el movimiento.
            El tejido óseo que forma el hueso es un tejido conjuntivo especializado que tiene 3 componentes:
1. Mineral: 65%. Sales de calcio (carbonatos y fosfatos, hidroxiapatita de estructura cristalizada) y de otros elementos.
2. Matriz orgánica: 33%. Es un substrato fundamentalmente compuesto por proteinas (95% colágeno tipo I); cuando no está calcificada se llama también “osteoide”.
3. Células: osteoblastos (formadores de hueso); osteocitos (células maduras del hueso) y osteoclastos (polinucleares, que se dedican a la reabsorción del tejido óseo).
El tejido óseo no es inerte: sufre un proceso continuo de remodelado, debido a estímulos mecánicos (resistencia de pesos) y hormonales: el osteoblasto aumenta la formación de hueso (síntesis de matriz osteoide y posterior calcificación); mientras que el osteoclasto lo va reabsorbiendo. En el adulto joven se logra un equilibrio; en el niño el balance es positivo (aumento de la masa ósea); en el anciano el balance es negativo (osteoporosis o descalcificación).
El crecimiento de los huesos se produce desde la fase embrionaria en el útero hasta los 20 años aproximadamente; al principio es por osificación intramembranosa (tejido mesenquimal que se transforma en osteoblastos y hueso); en los niños se da la osificación endocondral: el tejido mesenquimal  pasa a ser tejido cartilaginoso, el cual se va transformando en tejido óseo (los huesos del niño están formados en un alto porcentaje por cartílago que se va osificando sobre todo alrededor de los núcleos de osificación). El crecimiento en longitud de los huesos largos se produce en los cartílagos de crecimiento (o láminas fisarias o fisis) por un proceso complejo regulado endocrinamente (hormona del crecimiento). Las fisis, que se ven bien en las radiografías (por no tener calcio), se cierran al terminar el crecimiento.
Los huesos son formaciones duras y resistentes, de color blanquecino. Constan de sustancia ósea (recubierta de periostio o de cartílago) y de médula ósea. El periostio es una membrana de tejido conjuntivo rica en vasos y en nervios. Por medio de esa capa se establece la conexión de los huesos con los músculos, tendones y ligamentos.
Hay dos formas reconocibles a simple vista de hueso: hueso cortical o compacto (sobre todo en la pared externa de los huesos largos) y hueso esponjoso o trabecular (delgadas columnas y celdillas cavitadas; localización en las metáfisis de los huesos largos y en los huesos cortos).
La médula ósea es una masa blanda que ocupa las cavidades de todos los huesos; se suele distinguir médula roja (activa metabólicamente, localizada en las metáfisis, vértebras y huesos del cráneo), y amarilla (muy grasa, en las cavidades diafisarias). En los huesos del recién nacido predomina la médula roja, y en los ancianos la amarilla, que es gelatinosa. Por dentro de los huesos largos, en la cavidad medular, se suele llamar endostio a la capa de tejido esponjoso entre la médula y la cortical interna.
En la superficie de los huesos pueden verse uno o varios orificios llamados agujero (o foramen) nutricio, por donde entran vasos nutricios, desde el periostio hasta la médula, aportando oxígeno y nutrientes al tejido óseo. En la visión histológica del hueso cortical se ven los conductos de Havers, intercomunicados, ocupados sobre todo por vasos sanguíneos.
Morfológicamente se distinguen 3 tipos de huesos: largos, cortos y planos. Los huesos largos (p.ej. el fémur) tienen una diáfisis central (tubular, mayoritariamente hueso cortical), y 2 metáfisis (extremos, más anchos y con predominio esponjoso), proximal y distal. Los huesos cortos (p.ej. escafoides carpiano, en la muñeca) son predominantemente esponjosos. Los huesos planos (p.ej. parietales del cráneo) tienen 2 capas de cortical (tabla externa e interna) y dentro una capa de tejido esponjoso.
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Tema 3: ARTICULACIONES.
Se distinguen 3 tipos:
1. Sinartrosis: articulaciones fijas. No hay movilidad entre los huesos. Histológicamente pueden ser: Sincondrosis: una capa de cartílago une los 2 huesos. Sinfibrosis: Tejido conjuntivo en medio. Sinostosis: hueso con hueso.
En los huesos del cráneo, las sinartrosis (que suelen ser sinfibrosis en niños y sinostosis en adultos) se llaman suturas. Se distinguen cuatro tipos: 1) sutura dentada: interdigitaciones (p.ej. interparietal o sagital); 2) sutura escamosa: extremos cortados a bisel (p.ej. sutura temporoparietal); 3) sutura armónica: por simple aposición (p.ej. sutura internasal); 4) esquindilesis: sutura de una cresta ósea con una hendidura (p.ej. parte caudal del cuerpo del esfenoides con la parte craneal del vómer).
2. Anfiartrosis: superficies articulares recubiertas por cartílago y fibrocartílago, sin cavidad articular, y muy reforzadas por ligamentos; son muy resistentes, y tienen poco movimiento. En el ser humano son: sacroilíaca;sacrococcígea; sínfisis del pubis; cuerpos intervertebrales.
3. Diartrosis: son las articulaciones móviles o sinoviales típicas. Una cápsula articular une los 2 extremos óseos y delimita una cavidad articular. Los extremos óseos están cubiertos por el cartílago articular, de tipo hialino, pulido y elástico, que deslizan muy bien y amortiguan el movimiento (el desgaste de los cartílagos articulares en los ancianos es lo que determina la artrosis). Dentro de la cavidad hay líquido sinovial, que lubrifica y nutre el cartílago articular (que es avascular).
La cápsula articular consta de dos capas: la interna es parecida a una mucosa y se llama membrana sinovial; está compuesta de células sinoviales, que producen el líquido sinovial; la capa externa es más fibrosa, y tiene terminaciones nerviosas (para el dolor y la sensibilidad propioceptiva).
Por fuera de la cápsula están los ligamentos, que van de un hueso a otro y se tensan en los movimientos extremos para dar estabilidad e impedir la luxación. Algunas articulaciones tienen ligamentos especiales que están dentro de la cavidad articular (p.ej. la cadera y la rodilla). Los músculos que rodean la articulación, además del movimiento, también hacen funciones similares de estabilizadores activos.
Otros complementos de las articulaciones sinoviales son los rodetes fibrocartilaginosos, que aumentan la capacidad de una cavidad ósea articular (p.ej. en el hombro, el rodete glenoideo); los discos fibrocartilaginosos, intraarticulares, que dividen la cavidad en dos cámaras (p.ej. en la articulación témporo-mandibular); los meniscos, semilunas de fibrocartílago entre los dos cartílagos articulares, de sección triangular, más gruesos en la periferia (donde se unen a la pared de la cápsula) y que sirven también para aumentar la congruencia de las superficies articulares y amortiguas los deslizamientos (p.ej. los meniscos de las rodillas).
            Movimientos de los huesos en las articulaciones:
Considerando los 3 ejes del espacio, los movimientos respecto a un eje se dice que tienen un grado de libertad; si se mueve respecto a 2 ejes, 2 grados, etc.
Respecto al eje longitudinal, los movimientos en el plano sagital se llaman movimientos de flexo-extensión. Se considera flexión el movimiento que lleva a la posición que tiene el feto en el útero: mentón cerca del tórax, antebrazo acercándose al brazo, puño cerrado, muslo cerca del abdomen, pierna cerca del muslo, etc. El desplazamiento contrario se llama extensión.
Respecto al eje vertical, los cambios en el plano frontal se llaman rotaciones: en la columna hay rotación derecha e izquierda; en el esqueleto apendicular hay rotación externa (los huesos giran alejándose de la línea media del organismo) o interna (giro hacia dentro). En el antebrazo hay una rotación especial que se llama pronosupinación: supinación, mano en posición anatómica; pronación, rotación interna que coloca la palma de la mano orientada hacia atrás.
Respecto al eje anteroposterior, los cambios en el plano axial son: inclinaciones laterales del esqueleto axial, hacia la derecha y hacia la izquierda; aproximación o separación al plano medio sagital en el esqueleto apendicular: Movimiento de adducción (aproximar), y movimiento de abducción (separar).
Un movimiento especial llamado circunducción consta de movimientos sencillos coordinados consiguiendo un círculo con el extremo de la parte anatómica que se mueve (p. ej.: Hombro, cadera, pulgar).
Tipos de diartrosis:
Artrodia: dos superficies planas que se deslizan (p.ej.: cuerpos vertebrales)
Troclea o polea: un reloj de arena o diábolo rodeado por el otro hueso que entra como una tenaza; un solo grado de libertad (p.ej.: Codo).
Trocoide: un solo grado que permite rotación. Un pivote óseo cilíndrico rodeado por un semianillo óseo (p.ej.: Atlas – Axis).
Condílea: Una superficie convexa, elipsoide (cóndilo) encaja en una cavidad poco profunda (glenoidea); dos ejes, dos grados de libertad (p.ej.: muñeca).
Encaje recíproco o silla de montar: Dos grados de libertad sin posibilidad de giros; jinete en silla de caballo (p.ej.: trapecio metacarpiana).
Enartrosis: el más perfecto tipo de articulación: una cabeza esférica encaja en una cavidad en forma de copa; tres ejes de libertad. (p.ej.: cadera y hombro).
Articulaciones simples: unen dos huesos. Articulaciones complejas: más de dos huesos. (p.ej.: Codo). Complejos articulares: varias articulaciones intervienen en un movimiento. (p.ej.: elevación del hombro: cintura escapular; esternón, clavícula, escápula, caja torácica y húmero.
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Tema 4: HUESOS DEL CRANEO (1): Neurocráneo
El “neurocráneo” está compuesto por 8 huesos, y alberga el encéfalo y sus cubiertas (meninges); el “esplacnocráneo” alberga los globos oculares y las porciones superiores de los aparatos respiratorio y digestivo: son los huesos de la cara, 14 en total, situados en la parte anterior del cráneo.
Huesos del Neurocráneo: son en general huesos planos, formados por 2 láminas de hueso compacto (tablas externa e interna) entre las que se halla una capa de tejido óseo esponjoso (diploe); están unidos entre sí por articulaciones inmóviles (suturas).
Occipital. Es un hueso impar, situado en la parte posteroinferior de la cabeza (nuca). Tiene un gran agujero que es el “foramen magnum”, por el que el bulbo raquídeo se continúa con la médula espinal. Del agujero hacia delante sale la “porción basilar”, plana y ascendente (clivus), que se articula con el esfenoides (sincondrosis esfenooccipital). Del agujero para atrás sale la “escama del occipital”, que es como una concha: por fuera, en la cara exocraneal, destaca la “protuberancia occipital externa”, palpable, y unas crestas o salientes lineales para inserciones musculares (trapecio y ECM); en la cara endocraneal tiene una prominencia en forma de cruz, cuyos surcos transversales dividen la parte superior de la inferior, que es la fosa cerebelosa (alberga el cerebelo). El occipital se articula hacia arriba con los 2 huesos parietales (sutura lambdoidea). A ambos lados del foramen magnum se definen las “partes laterales del occipital” (que se articulan con el peñasco del temporal de cada lado), y justo al lado del foramen, exocraneales y hacia abajo (caudalmente) se ven los 2 “cóndilos del occipital” (ovales y convexos, como zapatillas) que se articulan con la primera vértebra cervical (atlas).
Esfenoides. Hueso impar en el centro de la base del cráneo (entre el occipital y el frontal) y que se articula con todos los demás huesos del neurocráneo. Es un hueso complejo de forma (se ha comparado a un murciélago), distinguiéndose un cuerpo central  y 6 prolongaciones.
- Cuerpo: cavitado (seno esfenoidal); hacia el cráneo destaca la “silla turca” (cavidad que aloja la hipófisis; se ve muy bien en las radiografías laterales del cráneo); hacia adelante (hacia la fosa nasal) se articula con el hueso etmoides y con el vómer; tiene varios agujeros de entrada y salida del cráneo (p.ej.canal carotídeo)
- Alas menores, una a cada lado, salen de la porción anterosuperior del cuerpo, dejando en su salida los conductos ópticos (por el que pasa el nervio óptico y la arteria oftálmica); se articulan hacia delante con el frontal (sutura esfenofrontal); el borde posterior del ala menor es el limite entre la fosa craneal anterior y la fosa media.
- Alas mayores: la cara interna (endocraneal), cóncava, forma parte de la fosa craneal media; la cara exocraneal es compleja: da una faceta orbitaria (lámina fina que forma parte de la pared externa de la cavidad orbitaria); su borde inferior se articula con el maxilar; el borde lateral es dentado y se articula con el malar (sutura esfenozigomática); su borde craneal se articula con la porción orbitaria del frontal; su borde caudal o inferior forma parte del paladar; su borde posterior se articula con la escama del temporal; el extremo o punta del ala mayor se articula con el parietal. Entre unas porciones y otras hay agujeros; destaca la hendidura esfenoidal, entre ala mayor y menor, que da paso los nervios oculomotores y a ramas del nervio trigémino.
- Apófisis pterigoides: salen hacia debajo de la zona de unión cuerpo – alas mayores; forman parte del esqueleto lateral del paladar; contiene un canal llamado surco tubárico, por el que va la trompa de Eustaquio (al oído interno).
            Temporal.  Hueso par, entre occipital y esfenoides. Forma parte de la base del cráneo y de la pared lateral. El hueso con más detalles anatómicos. Etimología: del latín tempus, tiempo (sienes).Se distinguen varias partes:
- Porción escamosa (o escama del temporal); se articula (en bisel: sutura escamosa) con el parietal (y algo, por delante, con el esfenoides). La pared exterior es lisa, y está cubierta por el músculo temporal (en la fosa temporal, cubierta por el arco zigomático).
- Apófisis zigomática: sale por delante del conducto auditivo externo (CAE), y se dirige a ventral, a articularse con el malar: forman el arco zigomático, inserción del músculo masetero.
- Cavidad glenoidea: en la base de la salida de la apófisis zigomática, y por delante del CAE. Se articula con la mandíbula.
- Apófisis mastoidea: dorsal al CAE, gruesa (se palpa fácilmente), (mastos: pecho); cavitada (celdillas mastoideas). Inserción del músculo ECM  esternocleidomastoideo.
- Porción petrosa o Peñasco del temporal. Aloja al oído interno (caja del tímpano y laberinto óseo). Tiene forma de pirámide con base en el orificio (o meato) auditivo externo y que se dirige hacia dentro del cráneo: muy complicado, con muchos orificios (p.ej. para el nervio Facial (motor), para el nervio auditivo, etc). Tiene una cara posterosuperior o cerebelosa, que se articula con el occipital, y una cara anterosuperior, cerebral, articulada con el esfenoides (ambas están divididas por la cresta piramidal, separación de la fosa media y la fosa posterior del cerebro). CAI.
- Apófisis estilodes: salientes puntiagudos, desde debajo del CAE hacia caudal, para inserción de varios músculos.
Frontal. Hueso de la frente, impar, porción anterior o ventral del cráneo; tiene 4 partes:
- Escama: se articula por su borde mayor con los 2 parietales (delimitando la fontanela bregmática en los niños), formando la sutura coronal. El borde inferior a cada lado es la apófisis zigomática u orbitaria externa. A ambos lados, orientadas sagitalmente, está la cara temporal, que se articula con el esfenoides. Su cara endocraneal forma parte de la fosa anterior del cráneo; tiene un canal longitudinal, o surco sagital, para el seno venoso.
- Porción nasal: en la parte anterior la escotadura nasal se articula con los huesos nasales. A ambos lados las apófisis orbitarias internas se articulan con las apófisis ascendentes de los maxilares, y con el hueso unguis o lagrimal de cada lado.
- Dos porciones orbitarias: están orientadas en el plano transversal, en ángulo recto con la escama, y separadas una de otra por la escotadura etmoidal o cuadrangular. Se distingue el reborde orbitario (bajo las cejas); la cara orbitaria, que es lisa, se articula de fuera adentro con malar, esfenoides, etmoides y unguis.
Entre la zona orbitaria y la escama, por encima y dentro de la escotadura nasal, está el seno frontal, grande, y que se ve muy bien en las Rx de cráneo.
            Etmoides. Hueso impar, pequeño. Griego etmos: criba, colador. Forma parte del suelo de la fosa anterior de la cavidad craneal, y también forma parte de la cavidad orbitaria y de las fosas nasales.
El techo de las fosas nasales es la lámina cribosa del etmoides (perforada para el paso del nervio olfatorio: unos 20 agujeros a cada lado), situada delante del esfenoides y detrás y debajo del frontal, encajada en su escotadura etmoidal. Tiene un saliente hacia arriba y delante llamado “apófisis crista galli”, para la inserción de la hoz del cerebro.
De su línea media y perpendicular a la lámina, cuelga la lámina vertical del etmoides, que forma parte del tabique que separa las fosas nasales derecha e izquierda (plano sagital medio): se articula hacia delante con la espina nasal del frontal y con el cartílago del tabique nasal; hacia abajo con el vómer, y hacia atrás con el cuerpo del esfenoides.
De ambos lados de la lámina cribosa cuelgan las masa laterales del etmoides, llenas de celdillas finas (“laberinto”, senos etmoidales); la cara externa (que se llama lámina papirácea) forma parte de la pared interna de la órbita; la cara interna forma las paredes de las fosas nasales, y tienen 2 salientes llamados cornetes superior y medio. Hacia atrás (dorsal) estas masas laterales se articulan con los huesos palatinos. Entre ellos está el meato nasal superior, que comunica las fosas nasales con los senos.
Parietal. Hueso par, cuadrilátero, “pared”, cóncavo hacia el interior del cráneo; único hueso que pertenece sólo a la bóveda del cráneo (llamada antiguamente “calota” craneal). Se articulan uno con otro por la sutura sagital; por delante, con el frontal (sutura coronal); por detrás con el occipital (sutura lambdoidea); lateroinferiormente, con el temporal (sutura escamosa); y en el ángulo anteroinferior, con el ala mayor del esfenoides. En la cara endocraneal destacan los surcos de la arteria meningea media, que se ven en las Rx y no hay que confundir con fracturas.
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          Tema 5. Huesos del cráneo (2): Esplacnocráneo.
Malar o zigomático (o cigomático) (o pómulo). Hueso par, cuadrilátero, cuya cara externa forma el relieve de los pómulos. Su cara orbitaria forma la pared externa e inferior de la órbita. Hacia delante y medial se articula con el maxilar superior; hacia arriba con el frontal (sutura zigomáticofrontal), y hacia atrás con el temporal, con su apófisis cigomática, formando el arco zigomático (“asas del cráneo”). La cara temporal o posterior es cóncava y forma parte de la fosa temporal.
            Maxilar superior. Hueso par, situado simétricamente debajo de las órbitas, y a ambos lados de las fosas nasales, uniéndose debajo en la línea media para formar la parte anterior del techo de la boca. Se distinguen un cuerpo y varias apófisis.
- Cuerpo: en forma de cubo (con una gran cavidad que es el seno maxilar). Su cara anterior es lisa (zona del bigote), y tiene un orificio (infraorbitario) para salida de una rama del nervio trigémino. La cara orbitaria forma la mayor parte del suelo de la órbita (se articula con etmoides y unguis). La cara nasal forma la pared externa de la fosa nasal: tiene el hiato maxilar, por donde drena el seno maxilar. Hacia atrás se articula con el hueso palatino.
- Apófisis ascendente o frontal del maxilar: se articula con el frontal, nasal, etmoides y unguis (con éste forma el conducto lacrimonasal).
- Apófisis zigomática: corta y ancha, va hacia fuera, bajo la órbita, a articularse con el malar.
La cara inferior del maxilar no existe en cuanto tal; está formada por 2 apófisis: - Apófisis alveolar: arcada anterior donde se encajan los dientes.
- Apófisis palatina: lámina ósea horizontal que forma el suelo de la cavidad nasal y el techo de la bucal. Se unen ambas (la de cada lado) en la sutura palatina mediana, que se articula por arriba con el vómer. Se continúan por detrás con los huesos palatinos.
Palatino. Hueso par en forma de “ele” (el derecho) y “ele invertida” (el izq); la porción vertical continúa al maxilar superior en la formación de las paredes laterales de las fosas nasales; las porciones horizontales continúan las apófisis palatinas del maxilar superior, separando el suelo de las fosas nasales del techo de la boca (parte posterior del paladar óseo).
Cornete inferior. Hueso par situado en las paredes externas de las fosas nasales; es una lámina ósea retorcida como una concha, recubierta de mucosa; está sobre el hiato maxilar, sin ocluirlo, y se articula con maxilar y palatino.
            Unguis o Lagrimal. Hueso par, situado en la pared interna de la órbita, entre etmoides, frontal y maxilar. Tiene una depresión o fosita del saco lacrimal, que continuado con el maxilar forma el canal lagrimal, por el que va el conducto lacrimonasal, para el drenaje de la lágrimas.
            Nasal. Dos huesos en forma de teja, unidos encima de la nariz (por una sutura armónica), delimitando la “apertura piriforme” (entrada ósea a las fosas nasales). Se articulan por arriba con el frontal y a los lados con la apófisis ascendente del maxilar. En los huesos nasales (o huesos propios de la nariz, HPN) se insertan los cartílagos laterales de la nariz. Se fracturan con facilidad en traumatismos faciales.
            Vómer. Hueso único, central, situado en el plano sagital. Forma la parte inferoposterior del tabique nasal. Se articula con esfenoides (cresta), etmoides (lámina), tabique cartilaginoso septal, sutura sagital de maxilares y palatinos. Su borde posterior libre divide las coanas (apertura nasal posterior).
            Maxilar inferior o Mandíbula. Hueso móvil, articulado con el temporal mediante una diartrosis de tipo condíleo.
Su cuerpo tiene forma de “U” o herradura, de concavidad posterior; su borde superior es el borde alveolar, con las cavidades (o alvéolos) para las piezas dentarias. En la pared externa, a la altura de los segundos premolares, se ven los agujeros mentonianos, para la salida de ramas nerviosas terminales. La cara interna tiene una cresta (“línea milohioidea”) para inserción del músculo del mismo nombre, que forma el suelo de la boca. La parte anterior de la mandíbula se llama mentón, y las posteriores, ángulos (o gonion).
De los ángulos suben verticalmente las ramas de la mandíbula. En su cara externa (a veces rugosa) se inserta el músculo masetero o masticador. En su cara interna destaca el agujero mandibular u orificio dentario, entrada del nervio dentario inferior.
El borde superior de las ramas tiene un saliente anterior, la “apófisis coronoides”, para inserción del músculo temporal; una “escotadura sigmoidea” o incisura mandibular; y una apófisis articular, con su cuello y su cóndilo, que se articula en la cavidad glenoidea del temporal (ATM, articulación témporo-mandibular).
Hioides. Forma parte del esqueleto de la laringe. Situado en la parte anterior y superior del cuello, paralelo a la mandíbula. Hueso impar, que no se articula con ningún otro. Su forma es parecida a la mandíbula, distinguiéndose un cuerpo, 2 astas mayores o tiroideas, y 2 astas menores o estiloideas. Muy relacionado con lengua y laringe, y unido por músculos y ligamentos a mandíbula, apófisis estiloides, cartílagos tiroideos, esternón, etc.
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            Tema 6: LA COLUMNA VERTEBRAL
La columna vertebral o raquis es un tallo óseo formado por la superposición de diferentes piezas óseas denominadas vértebras. Situada en la línea media del dorso, transcurre por el cuello, tórax, abdomen y pelvis; en función de este recorrido se distinguen en ella 4 regiones: cervical (7 vértebras), torácica o dorsal (12 vértebras), lumbar (5 vértebras), sacrococcigea (sacro y cóccix).
Características comunes de las vértebras:
Son huesos cortos en los que se pueden distinguir 2 partes principales: el cuerpo (o soma) y el arco vertebral posterior, que delimitan el agujero vertebral.
El cuerpo vertebral (con gran predominio de hueso esponjoso) es más o menos cilíndrico, aplanado por sus caras craneal y caudal (en los llamados platillos vertebrales superior e inferior); la parte posterior o dorsal que entra en contacto con el agujero medular se llama muro posterior.
Del cuerpo hacia atrás salen los dos pedículos vertebrales, que inician el arco posterior, y que se continúan hacia atrás por las láminas. De la parte media del arco posterior, donde se juntan las láminas derecha e izquierda, sale hacia el dorso (y hacia caudal) la apófisis espinosa. A cada lado de la zona de unión pedículo-lámina salen hacia los lados las apófisis transversas, y de esa misma zona salen 4 apófisis articulares, 2 ascendentes o superiores y 2 descendentes o inferiores.
Características peculiares de algunas vértebras:
Las vértebras cervicales son más pequeñas, y con el diámetro transversal del cuerpo mayor en proporción que las demás vértebras: a ambos lados del platillo superior se distinguen las apófisis semilunares u ganchos (“uncus”). Las apófisis transversas tienen en su base un agujero, el agujero transverso para la arteria vertebral. Las apófisis espinosas son bituberculadas o bífidas (de c2 a c6)
La primera vértebra cervical (c1) se llama Atlas. Tiene forma de anillo. En su cara superior se distinguen las 2 carillas articulares (con forma de zapatilla) o cavidades glenoideas para los cóndilos del occipital. Su agujero vertebral, ancho, tiene en su parte anterior un entrante redondeado (con una carilla articular) para alojar la apófisis odontoides de c2.
La vértebra c2 se llama Axis (“eje”); su cuerpo es robusto, de forma cuadrangular, y de él sale hacia arriba, de su parte antero-superior, una apófisis con forma de diente (apófisis odontoides) que se articula dentro del atlas (función: movimientos de rotación de la cabeza).
La espinosa de c7 es muy larga, no es bituberculada, y su extremo se palpa bien en la zona de transición cuello-espalda. Se suele llamar por eso “vértebra prominente”.
Las 12 vértebras torácicas tienen en las zonas laterales de su cuerpo, y en las apófisis transversas, carillas articulares para las costillas.

El Sacro es un hueso compuesto por la fusión de 5 vértebras sacras (somitas embriológicos). Su cara anterior es cóncava, hacia la pelvis, y en ella se distinguen los agujeros sacros anteriores (por donde salen raíces nerviosas que forman el plexo lumbosacro, nervio ciático) y las líneas transversas anteriores. La cara posterior es convexa, y la unión de las espinosas forma la cresta sacra media (palpable, zona de riesgo para úlceras de decúbito). La parte superior central la ocupa la carilla articular para el disco L5-S1 (soporta el peso de toda la columna); a ambos lados se encuentran las apófisis articulares superiores, y más hacia fuera las aletas sacras. Las caras laterales del sacro, en su porción más craneal, tienen las carillas articulares o “auriculares” (con forma de pabellón auditivo), para articularse con los huesos ilíacos (articulación sacroilíaca, anfiartrosis). El vértice inferior del sacro es una faceta elipsoidal para articularse con el cóccix.
El Cóccix es un hueso pequeño (a veces 2), producto de la fusión de 4 ó 5 pequeñas vértebras coccígeas: es un rudimento de la cola de los mamíferos.

Articulaciones intersomáticas: discos intervertebrales:
Hay 23 discos: desde C2-C3 hasta L5-S1. Son anfiartrosis (articulaciones muy resistentes, poco movimiento), situadas entre los cuerpos de 2 vértebras contiguas. Cada disco tiene una parte periférica circular (anillo fibroso, de fibrocartílago y elastina), y una parte central llamada núcleo pulposo, con material mucoide o gelatinoso (muy hidratado en niños y jóvenes, y tras el descanso nocturno). Los discos facilitan el movimiento del raquis y sirven de amortiguadores “hidráulicos”. Los lumbares son más gruesos. Están reforzados por delante y por detrás por los ligamentos vertebrales comunes anterior y posterior (este último es más importante: se suele escribir LVCP, y está por dentro del canal medular, entre el muro posterior y la médula).
Articulaciones intervertebrales posteriores:
Cada vértebra se articula con la siguiente por un apoyo anterior (el disco) y por dos apoyos posteriores (como una banqueta con tres patas, una grande delante y dos pequeñas detrás): son las llamadas pequeñas articulaciones vertebrales: son articulaciones sinoviales entre las apófisis articulares superiores e inferiores de cada lado de 2 vértebras contiguas. Tienen su cartílago hialino y su manguito cápsulo-ligamentoso, y son importantes en la función (soporte y movimiento) y patología de la columna.
Ligamentos del raquis.
Además de los ya citados LVCA y LVCP, las vértebras están unidas por diversos ligamentos: ligamentos intertransversos (entre las apófisis transversas de 2 vértebras contiguas); ligamentos interespinosos y ligamento supraespinoso (que en el cuello se refuerza y se llama ligamento de la nuca); ligamentos amarillos (entre las láminas).
Entre cada 2 vértebras hay un agujero de conjunción, uno a cada lado, delimitados por el cuerpo, pedículo y apófisis articular: por ese agujero salen del canal medular los nervios raquídeos.

La Columna Vertebral en su conjunto.
El raquis no es recto, sino que tiene unas curvas que le confieren mayor resistencia y elasticidad. En el plano sagital se define la lordosis como la curva de concavidad posterior, y la cifosis lo contrario (concavidad anterior). La columna cervical y la lumbar están estructuradas en lordosis, y la columna torácica en cifosis. Esto es lo fisiológico hasta ciertos grados de curva (p.ej. en un anciano que se encorva se produce hipercifosis).
El paso de una curva a otra es suave: a la zona de las vértebras T12-L1 se suele llamar “charnela toracolumbar” (cambia la curva de cifosis a lordosis). Al terminar la lordosis lumbar se pasa bruscamente al sacro, que está en cifosis (aunque no tiene movilidad), distinguiéndose un ángulo agudo anterior, bajo el disco L5-S1, que protruye hacia la cavidad abdómino-pélvica, y que se llama “promontorio”.
En el plano frontal la columna normal es recta: cuando hay curvas se dice que hay escoliosis (unos cuantos grados de escoliosis -menos de 5º de curva- no se consideran patológicos).
Movimientos del raquis: son flexión, extensión, inclinaciones laterales a derecha e izquierda, y rotaciones a derecha e izquierda. La columna cervical es muy móvil en todos los sentidos (riesgo de lesiones ligamentosas y luxaciones); la columna torácica es muy poco móvil (tiene discos estrechos, se articula con las costillas y su función más que de movimiento es de protección de las vísceras torácicas). La región lumbar tiene una movilidad intermedia, con bastante flexo-extensión, pero poca capacidad de rotación e inclinación.

Musculatura posterior del raquis: los músculos específicos son los que ocupan los canales posterolaterales o canales vertebrales (entre las apófisis espinosa y transversas): en general se llama “músculo erector del tronco”. Dentro de este músculo (que tiene la función global de mantener la posición de columna erguida, en extensión), se distinguen 2 tractos, medial y lateral, y en cada tracto hay músculos cortos o segmentarios, y músculos largos (que saltan de una vértebra a otras separadas varios niveles de ella). (Algunos nombres que dan los anatomistas a estos segmentos del músculo erector del tronco son: interespinosos, epiespinosos, transversoespinosos, multífidos, semiespinosos, intertransversos, iliocostal, longísimo del dorso).
Los otros movimientos de la columna dependen de muchos músculos: los músculos prevertebrales y laterovertebrales del cuello producen flexión del mismo. Para flexionar la región lumbar actúan el músculo psoas junto con el recto anterior y los oblícuos del abdomen. En las inclinaciones laterales colabora el músculo cuadrado lumbar y los iliocostales.

Tema 7: El Tórax.
Esqueléticamente está formado por 12 vértebras torácicas, 24 costillas y el esternón.
El Esternón es un hueso impar, plano (asequible a punciones para médula ósea), central y alargado (en el adulto mide de 15 a 20 cm.), que ocupa la línea media de la cara anterior del tórax. No está situado en la vertical, sino oblícuo hacia delante y abajo (las costillas intermedias son mas largas que las altas). Se distinguen 3 partes: manubrio, cuerpo y xifoides:
- La porción superior, la más ancha, se llama manubrio o mango. Tiene la escotadura u horquilla esternal en su borde craneal, y a ambos lados, las carillas articulares para las clavículas (articulación esternoclavicular); justo debajo, la articulación para el cartílago de la primera costilla.
- La unión manubrio-esternal (ángulo esternal o de Louis) en niños y en algunas personas es algo móvil (sínfisis esternal). A este nivel se articula el cartílago de las segundas costillas.
- El cuerpo del esternón es la porción más larga. Su cara posterior está en relación con el timo, corazón y pulmones (mediastino anterior).
- La porción caudal se llama xifoides o apófisis xifoides: es pequeña, a veces cartilaginosa, y está sobre el epigastrio.
Las Costillas.
Son huesos planos alargados. Generalmente son 24 (12 a cada lado) Su cara externa se palpa en el tórax; su cara interna se relaciona con la pleura parietal. Su borde inferior, más afilado, tiene un canal, llamado surco costal, que aloja el paquete vásculo-nervioso intercostal (van como van).
Su cabeza u origen posterior se articula con las vértebras torácicas (articulaciones costovertebrales, reforzadas por el ligamento radiado); se dirige lateralmente hasta la apófisis transversa (o costotransversa), donde se articula de nuevo (articulaciones costotransversas, reforzadas por los ligamentos costotransversos); desde ahí, la vértebra se angula y se dirige hacia delante formando el arco que rodea la caja torácica. Por delante no llegan al esternón directamente, sino que termina la costilla ósea y se continúa con la costilla cartilaginosa (unión o articulación condrocostal). Esta porción cartilaginosa, “cartílago costal”, llega al esternón y se articula con él (articulaciones condroesternales).
Se llama arco costal al conjunto de la costilla y su cartílago, que va desde el raquis hasta el esternón. Las 7 primeras costillas se llaman verdaderas. Las costillas VIII, IX y X se suelen llamar “falsas”, porque sus cartílagos costales se unen entre sí, y al arco de la VII costilla. Las costillas XI y XII se llaman flotantes, porque no se articulan con las apófisis transversas y no tienen cartílago costal (están sueltas por delante, unidas a la musculatura intercostal y de la pared abdominal). (Ojo, no decir onceava o doceava, error gramatical frecuente).
La primera costilla está situada en un plano horizontal: tienen una cara superior y otra inferior; en la cara superior o craneal hay un pequeño tubérculo o rugosidad (llamado de Lisfranc) donde se inserta el músculo escaleno anterior, y por delante del cual se nota el surco para el paso de la vena subclavia. Junto con la vértebra T1 y el esternón, las primeras costillas delimitan la apertura torácica craneal.
La segunda costilla está en un plano oblicuo (intermedio entre la primera y las demás), y es de una longitud casi el doble de la primera
El Tórax en su conjunto. Músculos respiratorios.
La jaula torácica es una cavidad en parte ósea y en parte cartilaginosa; además de proteger a las vísceras torácicas, al ser elástica y flexible se comporta como un fuelle: se dilata en la inspiración y se contrae en la espiración, expulsando el aire de los pulmones. El perímetro torácico suele variar 6 cm. entre inspiración y espiración.
En el suelo de la caja torácica, separando la cavidad torácica de la abdominal, se encuentra un músculo ancho y plano: el diafragma. En la inspiración desciende, aumentando el diámetro vertical.
La respiración es un doble movimiento continuo automático, aunque puede ser modificado voluntariamente. Tiene 2 tiempos: la inspiración, entrada de aire, es un fenómeno motor activo: los músculos aumentan los diámetros de la jaula torácica. Las costillas se elevan y se separan de la línea media, impulsando al esternón hacia delante: así aumenta también el diámetro sagital. El diafragma desciende, comprimiendo las vísceras abdominales. La espiración es un movimiento pasivo, aunque se puede ayudar con m. espiradores activos.
Músculos Inspiratorios:
1)    Supracostales o elevadores de las costillas: son 12 a cada lado, desde la apófisis transversa hasta la costilla inmediatamente por debajo.
2)    Músculos intercostales externos: ocupan el espacio entre 2 costillas, desde la articulación costotransversa hasta la condrocostal.
3)    Músculo diafragma toracoabdominal. Es el más importante. Aspecto de bóveda cóncavo hacia el abdomen. La parte central tiene estructura de tendón, y está atravesada por la vena cava inferior: se llama centro frénico, como el nombre del nervio que lo inerva. La porción carnosa, fina, tiene inserciones esternales, en las arcadas costales inferiores y en las vértebras lumbares (hasta L2 y L3, en 2 columnas llamadas pilares del diafragma, entre los que pasan el esófago y la aorta). Al contraerse el diafragma, desciende 1 ó 2 cm (en condiciones forzadas, hasta 4 cm). La sombra del diafragma se ve muy bien en las radiografías de tórax: el hemidiafragma derecho está siempre más elevado. Este músculo tan especial tiene también funciones en la defecación, la micción y en el parto (presión positiva abdominal, maniobra de Valsalva).
4)    Músculos inspiratorios secundarios o accesorios: Escalenos (desde transversas cervicales, por detrás del ECM, llegan a I y II costillas); ECM (de esternón y clavícula a mastoides del temporal); Pectoral mayor (de las zonas condrocostales al húmero); Pectoral menor (de los arcos costales 3º a 5º a la coracoides de la escápula); Serrato mayor o anterior (de las costillas al borde interno de la escápula); Serrato menor posterosuperior (desde espinosas C6-T2 hasta las costillas II, III, IV y V).

Músculos espiratorios: músculos intercostales internos; músculo serrato menor posteroinferior (desde espinosas de T10-L2, se dirige hacia arriba y afuera, a las 4 últimas costillas); músculos parietales del abdomen.

Bienvenidos a esta nueva ventana traumatológica !

Mi afectuoso saludo a todos aquellos que se asoman a este nuevo espacio de la red, a este Blog abierto sobre temas de salud, médicos y especialmente traumatológicos, que también servirá para la docencia y, con los límites necesarios, para responder consultas.
No puedo presentar a la criatura como un ser maduro, porque acaba de empezar su proceso vital. De momento es un pequeño brote. Irá creciendo y llegará a ser lo que sea de acuerdo con su genética, y también con los factores ambientales que influyan en su biología: en ese sentido, invito a los lectores a participar con sus comentarios y sugerencias.
Ya veremos hacia donde se dirigen sus ramas.
Si pueden dar sombra, conocimiento, curación, alivio o consuelo..., habrán cumplido su objetivo.
En marcha!


(PD: aunque comienzo el Blog de Traumatología con esta entrada, he publicado después algunos artículos históricos previos).

lunes, 1 de julio de 2013

¿Son reales los datos de listas de espera que hace públicos el SERGAS? La realidad de los tiempos de espera para artroplastias de cadera y rodilla en el Área Sanitaria de Vigo (2012).

Trabajo científico.

Título: La realidad de los tiempos de espera para artroplastias de cadera y rodilla en el Área Sanitaria de Vigo. (Estudio realizado el segundo trimestre del año 2012).

Autores: -CM, A. -CA, C. -FG, S. -OP, L.
Alumnas de Grado de Enfermería. Centro de Estudios Cepovisa. Universidad de Vigo.
Larrauri Puebla, Pedro Mª.
Profesor Asociado de la Universidad de Vigo.
Médico Traumatólogo. Hospital El Castro - Vigo.


Resumen:
 
   Hemos entrevistado a 31 pacientes operados de prótesis de cadera o de rodilla en los 3 Hospitales que cubren la asistencia sanitaria pública en el Área de Vigo, y hemos podido comprobar que los tiempos de espera reales (desde que el Traumatólogo sienta la indicación quirúrgica hasta que se realiza la intervención) son mucho mayores que los que habitualmente se ven publicados, encontrando que la espera media de esos 31 pacientes ha sido de más de 2 años (24.9 meses).
   Hemos encontrado también diferencias importantes entre los 3 Hospitales del Área: 33, 29.6 y 16.7 meses de espera media en Xeral, Meixoeiro y Povisa respectivamente.
   Se analizan y comentan los perjuicios que esta demora ocasiona a pacientes y familiares; se destaca la discrepancia entre los datos reales obtenidos en este estudio y los datos oficiales publicados por las autoridades sanitarias.

Introducción:
 
   Las artroplastias de cadera y rodilla (implante de prótesis articulares) en pacientes con artrosis en esas articulaciones son operaciones muy habituales. Los beneficios de esas intervenciones en términos de años de salud ganados han sido claramente establecidos en varios estudios (Ref 1).
   Quizá por ello el anterior Gobierno Español (del PSOE) promulgó en verano de 2011 una Ley (RD 1039/2011) de Garantías Sanitarias (Ref 2) que establece que un paciente al que un traumatólogo indica la necesidad de realizar alguna de esas operaciones debe ser intervenido en un plazo máximo de 6 meses desde que se hace la indicación. La Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia asumió el cumplimiento de esa Ley, que se hizo plenamente vigente el 1 de marzo de 2012, al cumplirse los 6 meses desde su promulgación, dando el Ministerio ese periodo de tiempo a los Servicios Sanitarios de todas las Comunidades Autónomas para adoptar las medidas necesarias para poder cumplir la Ley.
   Podemos comprobar que los datos de listas de espera que hace públicos el Servicio Galego de Saude (Sergas) no hacen mención a que se esté incumpliendo la legalidad, asegurando que casi ningún gallego espera más de 6 meses por una intervención (Ref 3). No se especifican los datos de PTC (prótesis total de cadera) ni de PTR (prótesis total de rodilla).
   Sin embargo, lo que percibimos y constatamos los profesionales de la salud que tratamos a los pacientes que se operan de PTC o de PTR en nuestra Comunidad (y en concreto en el Área sanitaria de Vigo) es que los enfermos suelen esperar mucho más tiempo del que sería aconsejable, y por supuesto del establecido como legal, hasta que se operan.
   Dado nuestro compromiso con la salud (y con la legalidad y seguridad jurídica de nuestros pacientes), y sabiendo que el primer paso para poder solucionar un problema es reconocer su existencia, y en el ámbito científico cuantificarlo, hemos llevado a cabo un estudio piloto basado en un trabajo de campo, para comprobar “sobre el terreno de juego” la realidad de esos tiempos de espera.

Material y Método:
 
   Durante los meses de abril a junio de 2012 hemos realizado una entrevista a 31 pacientes del Sergas que habían sido operados en los días previos de PTC o de PTR en los 3 principales Hospitales de Vigo: 6 pacientes del Hospital Xeral, 12 del Meixoeiro y 13 de Povisa (Hospital privado concertado que atiende un sector de población del Área de Vigo, unas 150.000 personas, a efectos prácticos como un Hospital público del Sergas) (Ref 4).
   Hemos obtenido los datos de tiempos de espera desde el comienzo de los síntomas dolorosos (propios de su patología artrósica de cadera o rodilla), y también y en concreto desde que fueron anotados en la lista de espera por su traumatólogo, y hasta que efectivamente fueron operados.
   También hemos registrado datos sobre tratamientos, limitaciones y problemas padecidos durante la espera, y otras observaciones de interés.
   Hemos analizamos los datos recogidos y hemos hecho unas conclusiones y consideraciones finales.

Resultados:
 
   Los datos demográficos no tienen interés en este estudio, siendo los parámetros equiparables a los reflejados en las series de pacientes operados de PTC y PTR:
- edad media: 64 años (rango 49-84 años).
- 21 mujeres y 10 varones.
- 14 PTC y 17 PTR.
El tiempo medio de espera (de todos los pacientes) desde la inclusión en la lista hecha por el especialista en Traumatología hasta la fecha en la que se llevó a cabo la intervención fue de 24.9 meses (dos años y un mes).
- En el Hospital Xeral (6 pacientes) la media fue de 33 meses (dos años y nueve meses) con un rango desde 12 hasta 48 meses.
- En el Hospital Meixoeiro (12 pacientes) la media fue de 29,6 meses (dos años y cinco meses) con un rango de 8 a 48 meses.
- En el Hospital Povisa (13 pacientes) la media fue de 16,7 meses (un año y cuatro meses) con un rango de 3 a 30 meses.

   Si consideramos el CHUVI, que incluye a los 2 Hospitales públicos Xeral y Meixoeiro, la media es espera fue de 30,7 meses (dos años y medio).
   De los 16 pacientes operados en el CHUVI, la mitad (3 del Xeral y 6 del Meixoeiro) reconocen que les propusieron “adelantar” la operación y ser operados en otros Hospitales privados de Vigo (Hospital Fátima) Pontevedra (Hospital Domínguez) o incluso de Ferrol, pero que rehusaron por diversos motivos (graves inconvenientes personales para trasladarse, confianza en los especialistas del Sergas del CHUVI y falta de confianza en los otros Hospitales...). Si separamos en 2 grupos a los pacientes operados en el CHUVI, por un lado a los que desde el Sergas les ofertaron "adelantar" la operación, y por el otro los otros 9 que dicen no haber recibido esa propuesta, el tiempo de espera no varía significativamente (31,5 meses el primer grupo, el que rechazó operarse en otro Centro, frente a 30 meses el segundo). A ninguno de los pacientes operados en Povisa que entrevistamos le llamaron desde el Sergas para proponerle “adelantar” la intervención en otro Centro privado concertado.
   Durante la espera para operarse (que como ya se ha dicho globalmente para los 31 pacientes fue de 24,9 meses, esto es 760 días), todos los pacientes menos uno tuvieron que estar tomando analgésicos y/o anti-inflamatorios de manera diaria para combatir el dolor ocasionado por la artrosis de cadera o de rodilla; ocho de ellos tuvieron que consumir morfina o derivados.
   26 de 31 sufrieron limitación funcional para caminar y para actividades habituales, y 12 de los 31 (un 39%) refieren haber estado marcadamente incapacitados o en situación de dependencia, teniendo que ser ayudados por otras personas (familiares habitualmente o cuidadores externos) para realizar tareas habituales como vestirse, actos de higiene personal... Once pacientes tuvieron que realizar adaptaciones en la vivienda (la más habitual, el cambio de la bañera por la ducha).

Conclusiones y Comentarios:
 
   Se puede criticar que la metodología de este trabajo no ha sido muy rigurosa (sobre todo no se ha podido comprobar documentalmente la fecha de inclusión en lista de espera) y que la muestra de pacientes es pequeña; tampoco se han analizado a fondo algunas variables que pueden modificar la espera en la lista quirúrgica, como por ejemplo enfermedades asociadas o petición de pruebas preanestésicas especiales.
   Sin embargo este trabajo sí que demuestra que una gran parte (o la práctica totalidad) de los pacientes del Área Sanitaria de Vigo esperan más tiempo del que permite la Ley para operarse de prótesis de cadera y de rodilla: dando por bueno el testimonio de los pacientes, sólo uno de un total de 31 pacientes incluidos en el estudio (que pueden considerarse muestra aleatoria y representativa del total de pacientes operados) fue operado antes de ese tiempo de espera (seis meses) considerado como máximo.
   Otro dato significativo e indudable es la diferencia de espera que se produce entre los hospitales estudiados (Complejo CHUVI 30 meses; y Povisa 16 meses), contrastando este dato con los datos que periódicamente ofrece el Sergas a la opinión pública, que reflejan que la lista de espera en Povisa (en general) es mayor que en los demás Hospitales del Sergas (Ref 5).
   El hecho denunciado en el Parlamento del llamado “maquillaje” de las listas de espera que hace el Sergas (Ref 6) (que no anota en las listas a los pacientes hasta que no les ha visto el anestesista, o que los saca de la lista a los 6 meses o si no quieren irse a operar a otro Hospital privado), debe tener que ver con esta llamativa incongruencia de datos.
   Sabemos que cierto número de pacientes de las listas de espera del CHUVI se operan en los Hospitales privados Fátima (en Vigo) y Domínguez (en Pontevedra), pero no hemos tenido posibilidad de recopilar datos de pacientes operados en esos dos Centros sanitarios privados para saber cuánto tiempo realmente han esperado hasta la operación.
   En la muestra estudiada por nosotros, cada enfermo ha esperado una media de 760 días y todos (menos uno) han tenido que tomar calmantes a diario, cuando si hubieran sido operados antes de los seis meses, los días tomando calmantes se hubieran reducido a 180; se hubieran ahorrado 580 días de tratamiento por paciente; multiplicando esa cifra por el número de pacientes operados en el Área sanitaria de Vigo, y calculando el coste del tratamiento por día, se podría calcular lo que se hubieran ahorrado (la sanidad pública y los pacientes). Acortando la espera quirúrgica también se habrían reducido los efectos secundarios que sin duda todos esos fármacos produjeron (que no han sido cuantificados).
   La excesiva espera en la lista quirúrgica también produce o empeora otras enfermedades, sobre todo el desgaste de otras articulaciones (sobrecarga por marcha antiálgica); y además ocasiona deterioro psicológico tanto para el paciente como para quienes le rodean, con el necesario gasto económico que todo eso conlleva (además de los medicamentos, visitas al médico, adaptaciones del mobiliario…).

   En base a este estudio se puede hacer una reflexión socio-política-sanitaria, y también de transparencia y honradez, ya que todos queremos que se corrija esta situación de excesiva demora para intervenciones de PTR y PTC, que afecta y causa perjuicios corregibles a muchos pacientes y a sus familias.
   Los datos reales de las listas de espera del Área de Vigo y de toda Galicia los tienen registrados los gerentes y administradores del Sergas, pero parece claro que apuestan por la opacidad (probablemente por motivos políticos y electoralistas) y no quieren reconocer la verdad.
   Precisamente, al estar tan lejos los datos de este estudio de los datos oficiales que ofrece el Sergas, se podría exigir que las listas de espera fueran auditadas o controladas por una entidad independiente, que sin duda encontrarían datos mucho más acordes con los obtenidos en este estudio que con los que el Sergas hace públicos.
   Cuando un paciente tiene que esperar más de seis meses para operarse una PTC o una PTR, es la propia Administración la que está incumpliendo la ley, y por tanto cometiendo un delito que afecta a los ciudadanos. Y como personal sanitario tenemos que denunciarlo, y exigir que se ponga remedio a esa situación injusta e ilegal.
   Esperamos que los datos y los comentarios ofrecidos en este trabajo puedan animar a otros investigadores, analistas de la realidad socio-sanitaria, gestores y políticos, a tomar las medidas necesarias para que los ciudadanos puedan ejercer sus derechos en cuanto a esperas máximas y en cuanto a acceso a la información pública (datos verídicos sobre la situación sanitaria). Para poder mejorar la calidad de la asistencia sanitaria pública en Vigo y en Galicia y en toda España, objetivo común que todos defendemos, hay que empezar por reconocer y dar a conocer los datos reales, en este caso los tiempos de espera previos a las intervenciones quirúrgicas de PTC y PTR, pues resulta probado que los datos publicados por los responsables no se corresponden con la realidad.

Referencias:
 
1: Serrano Aguilar P., et al. Análisis coste-efectividad y resultados en salud en cirugía ortopédica de cadera y rodilla. Informe de Evaluación de Tecnologías Sanitarias, 2006/16. Ministerio de Sanidad y Consumo.

2: Gobierno de España. Real Decreto 1039/2011, de 15 de julio, Boletín Oficial del Estado, núm. 207 de 29 de agosto de 2011, páginas 93953 a 93958 (6 págs.)

3: Datos oficiales listas de espera quirúrgica del SERGAS (marzo de 2012).
http://www.sergas.es/MostrarContidos_N3_T02.aspx?IdPaxina=40026&uri=/Docs/ListasEspera/CIR/HTML/201203/web_cir_2012-3_SAACI.htm&hifr=550&seccion=0

4: El Hospital Povisa de Vigo como centro de referencia del Sergas. Información publicada:

5: Espera en Povisa mayor que en resto de Sergas. Noticia:
6. Denuncia del “maquillaje” de los datos ofrecidos por el Sergas sobre esperas quirúrgicas: